Consejos para descubrir lo mejor de la Ruta Costera del Atlántico

Un viaje por carretera con los peques de la casa puede ser divertido, puede ser emocionante y también puede ser una pesadilla si no se planifica bien con antelación.

 

¿No tenéis claro qué destino elegir para vuestras próximas vacaciones en familia? Pues en Irlanda os esperan gente agradable y hospitalaria, unos paisajes preciosos y pubs de sobra para recuperar la calma tras pasar un día entero metidos en el coche con los niños.

 

Nosotros decidimos explorar la Ruta Costera del Atlántico y no solo logramos sobrevivir a la experiencia, sino que terminó siendo el mejor viaje de nuestra vida.

 

Aquí os dejamos cinco consejos que nos resultaron la mar de útiles y que quizá también os sirvan para sacar el máximo partido a las vacaciones.

Consejo n.º 1: Id a lo cómodo (y a lo económico) a la hora de organizar el viaje
Gracias a Ryanair, pudimos volar toda la familia de Bruselas a Dublín por el precio de un solo billete de cualquier otra aerolínea. Si tenéis en cuenta que somos cinco, veréis que no está nada mal. Siempre se encuentran tarifas estupendas, así que reservad con tiempo y podréis ahorrar un montón.

El alquiler del coche es otra de las cuestiones que hay que planificar de antemano. ¿Os va a hacer falta un GPS, un seguro adicional o asientos para bebés? Por suerte, el servicio de alquiler de coche de Ryanair también lo pone en bandeja, así que reservamos el nuestro con Europcar y nos preparamos para empezar la aventura.

Consejo n.º 2: Planificad varias paradas por el camino

Ningún niño (ni ningún adulto) debería pasar demasiado tiempo seguido dentro del coche. Si os queréis evitar una retahíla constante de “¿Cuánto queda?” o “¿Hemos llegado ya?”, organizad suficientes paradas para descansar. Por suerte, en Irlanda hay infinidad de rincones y pueblecitos preciosos, y estos son algunos de los que os recomendamos:

 

Midway Food Court: Tiene una ubicación perfecta, justo a la salida de Portlaoise, en el condado de Laois, y cuenta con una selección estupenda de cafeterías (sí, sé que el café os va a venir como caído del cielo), además de restaurantes.

 

Cashel y la Roca de Cashel: Este espectacular complejo medieval incluye una torre circular del siglo XII, una capilla románica, una catedral gótica del siglo XIII y un castillo del siglo XV.

 

Espacios verdes: Dejad que los niños estiren las piernas y se peguen unas buenas carreras por los espacios verdes que se extienden a ambos lados del camino hasta el castillo.

 

Por cierto, que conste en acta que los tres pequeñajos que se entretuvieron persiguiendo y asustando a las ovejas eran de otra pareja. Los nuestros nunca se portarían así de mal. Nunca. Lo juramos.

Consejo n.º 3: Alojaos en un trocito de paraíso

Tanto mi marido como yo hemos trabajado como periodistas a nivel internacional; entre los dos hemos viajado a más de cien países y nos hemos alojado en infinidad de hoteles.

 

Aun así, las vistas de las que pudimos disfrutar desde nuestra habitación del Killarney Lake Hotel (Lake Shore) han sido de lejos unas de las más espectaculares.

 

Cada mañana, al abrir los ojos, nos encontrábamos una estampa de lo más sugerente, con unas montañas de tonalidades moradas, un lago que parecía estar hecho de cristal y unos campos verdes salpicados de flores que rodeaban una pequeña torre gótica a orillas del lago.

 

Sentados en la terraza, era imposible que no nos invadiera una profunda sensación de paz. Un día, como si la madre naturaleza se hubiera propuesto dejarnos aún más extasiados con su belleza, una familia de ciervos se adentró en las aguas para beber entre los sauces. Fue un momento mágico.

 

El hotel, además, es sumamente acogedor, cuenta con varios restaurantes excepcionales y ofrece actuaciones en vivo por las noches. Cuando estéis allí, no os querréis ir por nada del mundo. A nosotros casi tuvieron que sacarnos a rastras.

Tip #4: Disfrutad el suroeste del país a lo grande

Podríamos haber pasado un mes en el oeste de Irlanda y aún nos habrían quedado cosas pendientes; el catálogo de sitios que ver y de experiencias que vivir es interminable. Aquí tenéis un par de actividades para disfrutar en familia que a nosotros nos lo hicieron pasar en grande:

 

Paseo en carruaje por Killarney: Subíos a un coche de caballos y recorred el Parque Nacional de Killarney (el más antiguo de Irlanda).

 

Granjas tradicionales de Muckross: Viajad en el tiempo y descubrid cómo era Irlanda en la década de los treinta y los cuarenta del siglo pasado con una visita a tres granjas (pequeña, mediana y grande) con animales, incluidas aves de corral, y maquinaria. No, niños, ¡en aquella época no había ni móviles ni tabletas!

 

Anillo de Kerry: Os recomendamos que hagáis los 179 km de la ruta turística desde Killarney hasta Kenmare. Este pequeño viaje por carretera os lleva por algunos de los paisajes más impresionantes del país en la península de Iveragh y tiene varias paradas que tendrán a vuestros hijos entretenidos durante una semana.

 

Nosotros lo hicimos en un día, pero nos hubiera gustado tener más tiempo para disfrutarlo en condiciones. Si queréis descubrir un itinerario de aventura muy facilito de seguir, no os perdáis nuestro artículo sobre el Anillo de Kerry.

Península de Dingle: Viajad a la ciudad de Dingle, situada en el extremo de la península homónima. De camino, parad en la Playa de Inch, escenario de la oscarizada La hija de Ryan. La carretera transcurre sobre esta playa de arena y ofrece unas vistas fabulosas. Cuando lleguéis a la pequeña ciudad portuaria de Dingle, disfrutad de sus preciosas tiendas, pubs y cafés.

 

El delfín Fungie: Dad un paseíto en barco para conocer a Fungie, el delfín de Dingle, en su hábitat natural. Los barcos salen del muelle varias veces al día, todos los días del año. Hay muchas empresas entre las que elegir y casi todas ofrecen la misma garantía: si no ves a Fungie, no pagas. Pero no os preocupéis, porque Fungie siempre acude a saludar a sus admiradores.

 

Acuario de Dingle: Una vez que hayáis visto al habitante más famoso de la ciudad, dirigíos al acuario, que está junto al muelle y alberga más tiburones y pingüinos que ningún otro acuario de Irlanda. El personal sabe muchísimo sobre animales marinos y el lugar es sencillamente de diez.

Consejo n.º 5: Tomaos un respiro

Da igual cuánto dure el viaje por carretera, los padres siempre necesitamos un poco de tiempo para nosotros.

 

Os recomiendo que os alojéis en el Dingle Skelligs Hotel, un estupendo hotel familiar a las afueras de la ciudad que cuenta con piscina cubierta y servicio de guardería.

 

Dejad que los pequeños se diviertan a sus anchas con las diferentes actividades infantiles, que incluyen arte, manualidades o deporte. Creedme, también les encantará perderos de vista unas pocas horas.

 

¿Y qué podéis hacer vosotros con esa libertad recién adquirida? Pues dejar el coche, volver a la ciudad a cenar o a tomar unos merecidos whiskies en Dick Mack’s.

 

Este pub, a un paso de la calle principal, es de lo más popular. Los camareros os ayudarán a escoger la bebida perfecta, así que vosotros solo tenéis que relajaros y disfrutar… hasta que os llamen para que volváis a recoger a vuestros monstruitos.

 

Vuelos a Knock

 

Ryanair Car Hire

 

- Karyn Gorman y Olav Adami