Cada año, en el mes de diciembre se produce un auténtico éxodo invernal que provoca caos, colas y tumultos en los aeropuertos de medio mundo.
Con las prisas y el jaleo, se abandonan botellas de whisky, se dejan atrás a regañadientes frascos de perfume y se renuncia con resignación a regalos confiscados por el personal de seguridad.
Cada año se repite la misma historia, pero hay formas de evitarlo. A continuación te presentamos unos consejos para ayudarte a minimizar el número de disgustos en los controles de los aeropuertos estas navidades.
No metas en la maleta que vas a facturar ese reloj carísimo que te acabas de comprar, las figuras de edición limitada de La guerra de las galaxias o esa foto irreemplazable en la que apareces con tu media naranja. Si te los roban, se pierden o sufren algún desperfecto, te llevarás un sofoco de aúpa.
Guarda todos los objetos de valor en el equipaje de mano, a ser posible en un bolso o maleta de pequeñas dimensiones que quepa debajo del asiento delantero del avión.
Si los metes en una maleta más grande, cabe la posibilidad de que te obliguen a facturarla en caso de que los compartimentos de la cabina estén llenos. Para quedarte tranquilo y no pasar apuros, no hay nada como tener esos objetos insustituibles siempre a la vista.
No se te ocurra llevar ningún juguete que parezca un arma o pueda usarse como tal (pistolas de juguete, pistolas de agua, tirachinas, dardos, bates, etc.) en el equipaje de mano.
Espera a llegar a tu destino para comprar petardos, bengalas, tracas, etc. Todos estos artículos entran en la categoría de objetos explosivos/inflamables y no se pueden subir a bordo, ya que suponen un riesgo para la integridad de los pasajeros y de la propia aeronave.
No metas regalos envueltos en el equipaje facturado. Si lo haces, el personal de seguridad se verá obligado a inspeccionarlos.
Lleva una bolsa de regalo plegada en la maleta o haz gala de tus dotes para envolver una vez que hayas llegado a tu destino.
No lleves ningún líquido cuyo volumen exceda los 100 ml en el equipaje de mano. Ten en cuenta que todos estos objetos se incluyen en la categoría de líquidos:
Todas las bebidas, incluyendo agua, alcohol, sopas, jarabes…
Cremas, lociones, aceites, perfumes, brillos de labios, máscaras de pestañas, etc.
Aerosoles o envases a presión que contengan espumas de afeitar o desodorantes
Pastas, incluida la pasta de dientes
Geles, incluidos los geles de ducha y champús
Mermeladas y conservas
Objetos decorativos navideños rellenos de agua, como las bolas de nieve
Hay dos excepciones a esta regla:
Potitos que se vayan a necesitar durante el vuelo
Medicamentos que se vayan a necesitar durante el vuelo
Coloca los regalos que contengan líquidos (sin envolver) en el equipaje para facturar. En las maletas que viajan en bodega se pueden meter líquidos sin limitación en cuanto a volumen, siempre que no entrañen ningún riesgo.
Si lo prefieres, espera a llegar a tu destino para comprar los regalos o aprovecha las ofertas duty free de las tiendas del aeropuerto o del avión. Si llevas líquidos de menos de 100 ml, asegúrate de que:
Están en una única bolsa de plástico transparente con autocierre que no exceda el litro de capacidad (aproximadamente, 20 cm x 20 cm). El contenido debe caber con holgura y la bolsa ha de ir cerrada.
Embala los regalos frágiles (de cerámica, por ejemplo) con papel de burbujas y después envuélvelos con un jersey u otra prenda suave y gruesa, y colócalos en el centro de la maleta que vayas a facturar para que estén protegidos por todos los lados.
No olvides que las navidades son una época en la que no solo se da, sino que también se recibe. Mete una bolsa plegable en la maleta para guardar todos los regalos que te llevarás de vuelta a casa.
¡Feliz viaje!